Der Rotwolf - ein weiteres Erfolgsprojekt von Zoos. | Foto: Curtis Carley (U.S. Fish & Wildlife Service), Lizenz: public domain

Los zoos y los acuarios mejoran la vida de los animales

Publicado en el Vancouver Sun el 22/12/2016  Autora: Robin Ganzert

La experta describe cómo los zoos gestionados centífica y humanamente, contribuyen a mejorar la situación de los animales.

» más

Traducción:

Los zoos y los acuarios mejoran la vida de los animales

Seis meses después de la trágica muerte de Harambe, el gorila occidental de llanura sobrevive en el foco de atención.

Desde los memes de internet hasta los disfraces de Halloween han inmortalizado al gorila que fue fatalmente abatido en mayo en el Zoo de Cincinnati, después de que un niño de tres años tropezara en su recinto. La noche de las elecciones de EE.UU. salvajes rumores se arremolinaban en las redes sociales en favor del voto para el famoso mono. Después apareció el nuevo suéter de Harambe para las vacaciones que voló de las estanterías, con compradores que adquirían más de mil en menos de una semana.

Pero más que nada, Harambe es un icono de los fervientes críticos de los zoos y los acuarios, que continúan aprovechando el recuerdo de esta muerte y la permanente fascinación pública con el gorila, para perpetuar un inflexible plan contra el cautiverio. Según esta impactante historia, todos los zoos y acuarios son prisiones cuya naturaleza es antiética y cruel. Este no es el caso.

Por supuesto, la escena no está falta de malos actores, los llamados «roadside zoos», crueles instituciones conocidas por maltratar y abusar de los animales a su cargo, es uno de los ejemplos más preocupantes. Sin embargo, esta acusación que se extiende a todos los zoos y acuarios no tiene en cuenta las contribuciones positivas de las instituciones que actúan de forma ética, protegiendo las vidas de los animales que se encuentran bajo el cuidado del hombre y de los que viven en el medio salvaje.

Los zoos y acuarios modernos están a la cabeza de los esfuerzos mundiales para proteger la vida de los animales salvajes en un momento en que son más vulnerables que nunca. Nuestro planeta se enfrenta actualmente a lo que los científicos llaman la «sexta extinción», con una creciente tasa de mortalidad de especies que compite con la ola de extinción que asoló a los dinosaurios. Un informe de World Wildlife Fund (WWF) publicado en octubre, calculó que sin una intervención inmediata, más de dos tercios de la vida salvaje mundial podría haber desaparecido a finales de la década.

Los zoos y los acuarios de hoy día, están especialmente equipados para preservar el futuro de las especies salvajes de nuestro planeta. Estas instituciones supervisan programas de mejora consistentes y sofisticados que apoyan a especies amenazadas y mantienen la biodiversidad genética, con el objetivo último de reintroducir a los animales de nuevo en el medio salvaje.

Existen innumerables ejemplos. Sirva como tal el lobo rojo, una de las especies de lobo más amenazadas del planeta. Hubo un tiempo en que este animal deambulaba a través del este y el sur de EE.UU. pero debido a la pérdida de hábitat y a intensivos programas de control de depredadores, fue designado como especie en peligro de extinción en el año 1967. En 1980 sólo había 14 lobos en estado salvaje. Entró en escena el Point Defiance Zoo and Aquarium de Tacoma, Washington, que estableció un amplio programa de cría junto con el Servicio de Pesca y Vida Salvaje de EE.UU. para conservar la especie. La iniciativa basada en el zoo reintrodujo con éxito el primer lobo rojo en 1987 y, hoy en día, hay más de 100 lobos rojos en estado salvaje.

La recuperación de la serpiente de pino de Luisiana [Pituophis ruthveni], la especie de serpiente más rara de América del Norte, es otro de los prometedores trabajos que están en marcha.  Una red de instituciones está operando programas de cría que incrementa las serpientes de pino de Luisiana para después ponerlas en libertad. Actualmente, esta población de serpientes en peligro está disminuyendo ante la significativa pérdida de hábitat, un problema acrecentado por los inusuales desafíos reproductivos que afectan a la especie. Las serpientes de pino de Luisiana ponen un número relativamente pequeño de huevos en la misma nidada, y requieren condiciones muy concretas para poder reproducir con éxito. Debido a esta baja tasa de reproducción, los expertos creen que los programas llevados a cabo en los zoos, están entre las estrategias más prometedoras para salvar a la especie.

El lobo rojo y la serpiente de pino de Luisiana no están solos. El oryx árabe, el hurón patinegro y el cóndor de California son ejemplos más notables de especies amenazadas rescatadas a través de los programas de cría de zoológicos y acuarios.

Sin embargo, el impacto positivo de estas instituciones en la conservación de la vida salvaje, no debe eclipsar sus funciones para asegurar la salud y el bienestar de los animales que viven bajo el cuidado de los zoos y acuarios. Es por ello que la American Humane Association desarrolló el programa «American Humane Conservation», un programa de certificación dedicado a verificar el trato humano a los animales que viven en zoológicos y acuarios. El programa obliga a cumplir rigurosas normas desarrolladas por un comité científico de expertos en bienestar animal, comportamiento y ciencia reconocidos mundialmente, que corroboran el cumplimiento a través de auditorías integrales e independientes. El acuario local de Vancouver fue una de las primeras cuatro entidades en obtener las primeras certificaciones del programa «Humane Conservation».

Los críticos insisten en que no existen los zoológicos y acuarios humanos. Numerosas pruebas empíricas y anecdóticas contradicen esta afirmación mostrando que los animales que viven en las instituciones modernas son más longevos y están más sanos que sus congéneres en la naturaleza. Pero en última instancia, es la experiencia de primera mano, la que ofrece la prueba más contundente de que los zoos y los acuarios pueden servir como administradores responsables y productivos de bienestar animal, con el acuario de Vancouver como claro ejemplo. Compruébelo usted mismo.

Robin Ganzert es presidenta y CEO de American Humane, la primera organización nacional humana de EE.UU.